Florencio Molina Campos


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Biografía



El 21 de agosto de 1891, nace Florencio Molina Campos, en casa de sus abuelos maternos, don Manuel Ladislao Campo Escobar y doña Josefa Delfina Campos López Camelo, situada en la calle Lavalle 1693, de Buenos Aires. Son sus padres don Florencio Molina Salas y doña Josefina del Corazón de Jesús Campos y Campos, ambos integrantes de viejas familias porteñas entroncadas con importantes personajes de la Colonia y de la historia nacional. De niño asiste a los colegios de Lasalle, El Salvador y Nacional Buenos Aires y en las vacaciones visita la estancia paterna de “Los Ángeles”, en el pago del Tuyú, (hoy Gral. Madariaga). Allí aprende a querer y a conocer profundamente a los hombres de campo y a enamorarse de los paisajes pampeanos que infinitas veces llevará a sus cuadros. En Los Angeles del Tuyú nace su vocación.

De allí la familia pasa, alrededor de 1905, a “La Matilde”, en Chajarí, Entre Ríos, frente al río Uruguay. Tienen casa en Concordia, pero el placer de los varones es permanecer en el campo, con la gente de trabajo, visitando puestos, ayudando, para aprender el ancestral arte de los hombres del campo. Allí se prolongan los días felices de la niñez. Más de una travesura recordará don Florencio de esos años, pero ese mundo se quiebra abruptamente el 26 de marzo de 1907, en Concordia, donde muere repentina e inesperadamente don Florencio Molina Salas, su padre. De allí en adelante todo será diferente. Comenzará a sentir nostalgia por el mundo perdido y a volcar en cartones las escenas camperas que lo harán famoso.

“Florencio Molina Campos es uno de los guardianes de la Argentina vieja, esa que yo novelé en ‘Ramón Hazaña’ y en ‘Cancha Larga’”, dijo el escritor y político uruguayo Eduardo Acevedo Diaz, y continúa describiendo su obra afirmando:

“Se ha dicho mucho en justo elogio de las figuras humanas de este artista y poco de la notable presentación del paisaje de la antigua pampa. Porque la pampa de Molina Campos, no ha sido transformada por la agricultura. Bien la representa en sus cuadros, como cosa tendida en reposo, bajo un arco de cielo de la vastedad del marino, dándonos una idea de su silencio de vida, de aire de pensar las cosas. Cuando se la contempla o se la evoca, por sugestión de su arte, nos damos cuenta de que sus caracteres fisiográficos y estéticos, forjaron el modo de ser de sus antiguos habitantes.” “Vemos renacer en su pincel, la llaneza de vida, es decir, vida no limitada, abierta como el paisaje; parsimonia en el hablar, y pensamiento reflexivo, equivalente a la sencillez de sus líneas, hospitalidad, consecuencia de lo que es vasto, sin amparo. Aquellos hombres, eran hijos del horizonte. Algunos han quedado, entre ellos Florencio Molina Campos. Por virtud de su pincel, los que pasaron, los muertos, son los sobrevivientes...”

En 1920 se casa con Hortensia Palacios Avellaneda y se instala comercialmente en Florida 470 bajo el rubro “F. Molina Campos y Cía. Comisiones en general”. Al año siguiente nace su hija Hortensia María y en diciembre debe disolver la firma por problemas económicos. Su matrimonio llega a su término en 1924.

En 1926 realiza su primera exposición en la Sociedad Rural de Palermo con gran éxito. El presidente de la nación el doctor Marcelo T. de Alvear visita la misma y le nombra profesor de dibujo del Colegio Nacional Nicolás de Avellaneda, donde por 18 años dictó cátedra con el convencimiento, según decía, de sentirse “mejor maestro que dibujante”.

A juicio del académico de Bellas Artes y conocido crítico Córdova Iturburu, “Cuando Florencio Molina Campos expuso por primera vez en la Sociedad Rural Argentina, sus caricaturas gauchescas realizadas al pastel y sus estampas, suscitaron un singular interés entre el público habitual de los certámenes rurales. Aquello era algo nuevo, inusitado. Lo inesperado era que el artista veía al gaucho como el gaucho se veía a sí mismo. No era el gaucho del poeta o del historiador o del narrador fantasioso. El secreto del inusitado éxito de Molina Campos en los medios rurales del Río de la Plata reside en su identificación absoluta con el hombre de esos medios. Los mira con los ojos con que se miran ellos y los considera con su mismo espíritu entre burlón y afectuoso. Su risa es bondadosa. Es risa de comprensión y cariño”. Añade Córdova Iturburu: “su obra, seguramente, perdurará. Es la obra de un artista que vivió con hondura y humildad ciertos aspectos humanos de un modesto sector de su propio pueblo y lo traspuso en su labor, con el generoso espíritu, risueño y bondadoso, de un entrañable cariño”.

Sus paisanos, según el pintor Pío Collivadino, pintor argentino de gran influencia, están “deformados armoniosamente”.

En 1931 aparece el primer Almanaque de “Alpargatas”, encargado por la conocida empresa. Estos almanaques continuarán hasta 1936 y luego se imprimirán en una segunda etapa desde1940 hasta 1944. De inmediato, el público rural los adopta y colecciona sus números mes a mes.

El 21 de junio de 1932 contrae matrimonio por segunda vez con María Elvira Ponce Aguirre. En ese año la Comisión Organizadora de la Exposición del Centenario de Concordia le solicita que participe con sus cuadros en la misma. Concordia está muy unida a sus recuerdos; allí fue feliz en su juventud y allí también murió su padre. No sólo participa en la muestra, sino que dona un cuadro a beneficio del Hospital local.

En 1939, lo contratan firmas norteamericanas para efectuar publicidad comercial, a través de campañas de seguridad, avisos a doble página en las más afamadas revistas y cartelones en los caminos. En 1943, lo contrata la firma Minneapolis para sus almanaques y los célebres gauchos de Molina Campos ganan la calle, copan los bares, los ranchos del Oeste norteamericano y las instituciones públicas y privadas los piden como testimonio. Sus cuadros figuran en el Museo “Horse of the Americas”, en la Universidad de Texas, en Austin, Estados Unidos, y es el único artista extranjero expuesto en la Galería de Charles M. Russell, de Montana.

Cesáreo Bernaldo de Quirós, una de las figuras más visibles de la pintura argentina en el siglo XX, decía de él: “Molina Campos es el creador personalísimo de ese personaje que, derivando del gaucho legendario, a quien tanta gloria le cupo como soldado de Libertad y como montonero en las guerras intestinas, gesta sus últimas bizarrías dentro de su natural coraje. ...Su lápiz y su pincel fueron requiriendo trazos que la imaginación opulenta, bizarra, del artista, marcaba en el papel. Solo, sin academias ni maestros, traduciendo esa verdad que llevan los predestinados, fue contando Molina Campos todo lo que sabía y había percibido en el campo abierto, en el 'rodeo', en las 'fiestas', en la 'pulpería', y en ese enorme conocimiento de 'pilchas' y sus nombres, y pelos y marcas de 'montados'... Así fue plasmándose ese personaje suyo, el gaucho: el Gaucho de Molina Campos.”

En 1942, Walt Disney lo contrató para sus estudios en carácter de asesor, para la realización de varias películas de ambiente argentino. Esta relación profesional duró poco tiempo, ya que Molina Campos objetó la falta de rigor documental de los dibujos producidos en los Estudios Disney.el fausto La relación de amistad perduró durante toda la vida, pero se malogró la idea de recrear sus queridos paisanos junto con Disney. De todos modos, su obra quedó plasmada en “Goofy Goes Gaucho” y “The Flying Gaucho”, presentados en la Argentina como “El burrito volador”. También colaboró en “Saludos Amigos”, una película que narra el viaje de Disney por Sudamérica. En ese año ilustra el “Fausto” de Estanislao del Campo, editado por la editorial Kraft, y en 1946, “Vida Gaucha”, libro de texto para estudiantes de español en Estados Unidos. Dejó completos los dibujos para una edición de la “Tierra Purpúrea” de G. H. Hudson, y bosquejó ilustraciones para el “Martín Fierro” y “Don Segundo Sombra”.
En 1950 conquistó el Premio CLARIN, Medalla de Oro del V Salón de Dibujantes Argentinos y en1956 actuó en el cortometraje “Pampa Mansa”, que fue presentado en el Festival de Berlín, donde estuvo presente.

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Una treintena de exitosas exposiciones hicieron conocer sus originales en el país, en los Estados Unidos –donde tuviera en Edward Larocque Tinker un ferviente admirador-, en Francia y Alemania. Sus cuadros se encuentran en numerosos museos y colecciones privadas del mundo y realizó paneles para la South American House de Londres, ciudad en la que contaba con destacados admiradores.

El crítico de arte Rafael Squirru escribió en la Carpeta N° 1 Florencio Molina Campos, Buenos Aires, 1972: “Como pocas, la obra de Molina Campos plantea la espinosa problemática del creador en nuestro medio, desde su significado social hasta las peculiaridades de su estilo. El género caricaturesco al que pertenece el grueso de su producción, oscurece hasta cierto punto la trascendencia estética que, sin duda, tuvo desde sus comienzos. Aunque se conservan pocos dibujos de Molina, es evidente que, en ese aspecto que Ingres llamó la probidad del arte, es donde descuella la seguridad de un trazo fino y agudo puesto al servicio de su propia imaginería.”

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Luego del Festival de Berlín y ya de regreso al país, llevó a cabo en la galería Argentina, la que sería su última exposición. Estuvo integrada por 80 obras y el éxito fue total: se vendieron 70 cuadros. Tras el evento, se internó para hacerse una pequeña operación y el 16 de noviembre de 1959 falleció por una complicación cardíaca.

Fue miembro de numerosas instituciones culturales, artísticas, profesionales y folklóricas y sostenedor ferviente de la tradición de la patria que tanto amó.

Cuando Florencio Molina Campos murió, al decir de su amigo Edward Larocque Tinker, “el mundo perdió un genio que había dedicado su vida a llevar alegría a un mundo en tensión, por eso, qué mejor epitafio pudo haber tenido que este: Hizo sonreír mucho a millones”.

Técnica

Molina Campos fue autodidacta. Jamás recibió enseñanza alguna, ni perteneció a grupos artísticos que pudieran influirlo. Siempre se consideró un “dibujante costumbrista” y nunca se tituló ni artista ni pintor. Tenía una admiración profunda por los grandes maestros de la pintura, que lo apabullaban con sus obras, sobre todo luego de visitar los grandes museos de Europa.


“Debo agradecer a la Providencia –decía en una oportunidad- el que me haya permitido la osadía de insistir en esto que no tiene la pretensión de ser pintura; pintura en el sentido académico, esto es, en lo que atañe al seguir y ajustarse a la técnica del Arte. Sólo sé que honradamente y porqué no decir irreverentemente, he tratado de representar eso que ha sido la vida campesina de nuestra llanura porteña o bonaerense como se llama hoy.”

En cuanto a los materiales que usó, comenzó antes del año 1925 con acuarela sobre papel Canson y luego siguió con pastel. La témpera fue su fuerte. Terminaba los perfiles con trazos de tinta, a la que recurría cuando era imposible afinar en demasía el pincel. También utilizó el óleo. Sus bases fueron dispares; usó, en general, papeles y cartones granulados o lisos, telas sobre cartón, maderas, aglomerados y hasta tapas de cajas de ravioles.

“Mi técnica –dijo- consiste en eliminar, sin vacilaciones, detalles que, por no añadir nada interesante, sólo sirven para recargar el cuadro y obscurecer su verdadero sentido. Acentúo lo característico, lo auténtico del gaucho y de ‘su ambiente’, haciéndolo resaltar casi hasta la estilización. El gaucho, al verse representado así, se reconoce; siente que aquello es verdadero y lo admite sin recelos, porque nunca lo muestro en situaciones arbitrarias.”

 

Almanaques




El señor Sherman Ackerman, ejecutivo de la firma Alpargatas Sociedad Anónima, fue quien tuvo la idea de presentar, en 1930, un proyecto para la confección de calendarios sobre originales de Molina Campos. Ese mismo año se aprobaron las condiciones estipuladas de seis mil pesos por la confección de 12 originales. Se inició, así, una relación basada en el creciente éxito de publicidad que alcanzaron los calendarios, ininterrumpidamente, entre 1931 y 1936, y 1940 a 1945. En 1961 y 1962, se realizó una reedición póstuma sobre los temas de propiedad de la empresa. Además, Molina Campos había realizado temas especiales para siete carteles y treinta y cuatro afiches, que se reprodujeron en diversos tamaños y formas, como tarjetas de fin de año, estampillas y almanaques de una sola lámina. Estos últimos reproducían al célebre personaje Tiléforo Areco, con los símbolos comerciales de los productos Rueda y Luna.

Este material publicitario, revolucionario para el momento, llegó a todos los confines y de inmediato la gente lo hizo suyo, al sentirse representada. Cada “mes” era conservado en las paredes de los boliches, almacenes, casa y ranchos; se constituyó, así, la base de la primera pinacoteca popular argentina.

En el año 1974, para conmemorar sus noventa años de vida, Alpargatas realizó una última edición. La firma entregó a sus clientes una carpeta con el título Una mirada argentina, emotiva y risueña, que contenía seis reproducciones de cuadros de su propiedad, y llevaba un comentario de Córdova Iturburu en la contratapa.

La fama del éxito alcanzado por Alpargatas con sus series de almanaques, le sirvió al representante y amigo de Molina Campos, Joshua B. Powers, para entrar en tratativas con la Minneapolis Moline Power Implement CO., una de las firmas más importantes de los Estados Unidos, productora de máquinas agrícolas, que contaba con filiales en diversos países, incluida la Argentina.

Molina Campos se puso a trabajar de inmediato, en los futuros “meses”, incluyendo maquinarias de la firma, en franca competencia con otras anticuadas, como colaboración propia, ya que no estaba obligado a hacerlo puesto que la temática era totalmente libre y sin preferencia alguna. La firma sólo deseaba que él realizara los acostumbrados motivos que habían hecho famosos los almanaques de Alpargatas.


El primer calendario se publicó en 1944, y le siguió una serie que culminó en el de 1958. Se efectuaron, además, afiches, estampillas y naipes y se reprodujeron los cuadros en diarios y revistas. En 1951, con el fin de corresponder a los innumerables pedidos que llegaban a la empresa, ésta editó 12 láminas sobre los originales de ese mismo año.

Datos extraídos del la biografía escrita por el profesor Juan Carlos Ocampo, nacido en Moreno, Pcia. de Bs. As., miembro fundador de la Fundación Florencio Molina Campos, colaborador en la organización del Museo Florencio Molina Campos y Director honorario del mismo.


Catalogo Razonado



El museo


(Momentáneamente, suspendidas las visitas al Museo, por Mantenimiento)



El Museo Florencio Molina Campos, se inauguró el 24 de noviembre de 1979, a iniciativa de la Fundación. Fue construido, específicamente, para ser destinado a museo, con el objeto de perpetuar la obra del artista.

Este museo, propiedad de la Fundación Florencio Molina Campos, se halla en el partido bonaerense de Moreno, a cinco cuadras de la Autopista Gaona (del Oeste) y a diez de la Estación Moreno del ex Ferrocarril Sarmiento. Está ubicado en Molina Campos 342, esquina Victorica. En el edificio principal, rodeado por un vasto jardín, se exhiben las obras y objetos que pertenecieron al artista, consta, además, de una biblioteca, oficinas y otras dependencias.

Su patrimonio se halla integrado por obras que pertenecieron a la familia y que integraron su acervo hereditario, y otras, provenientes de colecciones privadas del país y del extranjero. Hay exhibidas, allí, 122 obras.

Párrafo aparte merece la extraordinaria colección donada por Joshua B. Powers y la Fundación Laroque Tinker –una vez fallecido su dueño- que se halla integrada por magníficas obras que ambos fueron reuniendo en los Estados Unidos.

Tanto la obra del museo en sí, como la orientación arquitectónica en cuanto al estilo general, han estado a cargo del profesor Juan Carlos Ocampo. El proyecto fue realizado por los arquitectos Enrique S. Escribano y Oscar R. Lucchini.

La dirección del Museo está a cargo de Consuelo Güiraldes, se puede visitar los Sábados y Domingos de 12 a 18 hrs.



Ubicación
Molina Campos 364 entre Camilli y Av. Victorica, Moreno, Prov. de Buenos Aires
Tel: 0237 4635 289


LA FUNDACION


La Fundación Florencio Molina Campos se constituye en 1969 con el objetivo de custodiar, conservar y difundir la obra del artista, mediante muestras, publicaciones, eventos y medios en general.

Esta difusión de la obra de Molina Campos permite iniciar una tarea de comprensión y transmisión de la cultura argentina, con lo que tiene de original, único y valioso. A la comprensión de lo propio, de lo nuestro y a su difusión dentro y fuera de nuestras fronteras, se orienta esta Fundación que lleva el nombre del pintor.

Primer Consejo Directivo:

Presidente: Dr. Enrique P. Viacava. Vicepresidente: Cnel. Horacio Ballester, Secretario: Sr. Emilio Villalba Welsh, Tesorero: Escribano José Mayorga, Vocales Titulares: Sra. María Elvira Ponce Aguirre de Guiñazú, Sra. Florencia Aguirre de Güiraldes, Sr. Victor Manuel Guiñazú, Sr. Frank R. Arnott , Sr. Fermin Estrella Gutierrez, Vocales Suplentes: Sra. Merthabell Willson Cook, Sra. Elena Zara de Decurgez, Prof. Juan Carlos Ocampo y Sr. Pedro Sofia.

Homenajes





Los tres murales se encuentran en la Estación Constitución de la LÍnea C,
se inauguraron el 2 de Julio de 1998 y son réplicas de obras
que fueron incluídas en los almanaques que editó "Alpargatas" entre los años 1930 a 1940.

Mural Cerámico (2,20 x 3,45 m).

“Pa nuevos horizontes”

“Beyaquiando juerte”

“El de Laj Once y Sais”

Mayólicas 3.45x2.20 m

Técnica de cuerda seca negra, esmalte y pigmentos

Realizado por el Instituto Nacional Superior de Cerámica
dependiente del Ministerio de Educación

 

1992 Correo Argentino - Estampilla “Tiléforo Areco”

Visitas Escolares

 

Florencio Molina Campos es tal vez el máximo pintor de las costumbres gauchas del campo argentino. Sus cuadros reflejan las costumbres de nuestras paisanas y paisanos; las diversiones de la gente de esas pampas enormes y despobladas; los lujos de la vida compartida con los animales, especialmente el caballo, reflejados en las pilchas y aperos; la picardía de los camperos, siempre atentos al detalle gracioso. Molina Campos muestra las habilidades que es necesario tener para vivir en medio de la naturaleza, valiéndose de las manos y de la inteligencia, de la observación y del coraje.

Por eso, la fundación que lleva el nombre del pintor busca difundir su obra y al mismo tiempo rescatar y valorizar la tradición nacional que se refleja en la vida del campo argentino.

Para ello es que hemos destinado los días miércoles para que el Museo sea visitado por los niños de las escuelas, de modo que puedan apreciar esta maravillosa obra. Esperamos que ello sirva para generar en nuestros chicos la inquietud y el amor por las cosas nuestras.

Se ruega solicitar turno en museovisitas@molinacampos.org



Donaciones


La Fundación Florencio Molina Campos, para garantizar un uso apropiado y serio de sus recursos, busca acordar con sus aportantes la realización de acciones concretas de divulgación cultural o de logística para que dichas acciones culturales se puedan llevar a cabo, de modo que sea fácilmente verificable el destino de cada contribución. Por otra parte, inmediatamente después de realizado cada evento, la Fundación efectúa a sus donantes una pormenorizada rendición de cuentas acerca de los costos y aportes recibidos en cada caso.

1) A los efectos de su financiamiento, y dependiendo del monto de sus contribuciones, la Fundación ha establecido dos tipos de aportantes, los "Compadres" o "Comadres", que son aquellos que realizan aportes superiores, y los "Aparceros" o "Prendas", que son quienes hacen aportes inferiores.

2) Existen otras categorías de colaboración que consisten en donar tiempo u otros recursos para la realización de tareas específicas de la Fundación, en cuyo caso reconocemos a los aportantes el carácter de "Criollo Amigo" o "Criolla Amiga" de la Fundación.

Cada una de estas categorías tendrá las prerrogativas y ventajas que se mencionarán en un documento separado.

Construyamos una sociedad mejor, sobre valores más sólidos; integremos el país de nuestros hijos, internamente y con el mundo, desde lo nuestro; consolidemos nuestra cultura, y hagámosla base de nuestro desarrollo comunitario y personal. Apoyemos una obra importante, como la que realiza la Fundación Florencio Molina Campos.



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